sábado, 29 de diciembre de 2012

Relatos: Allan Quatermain y la tribu de la Araña Cap.4

El caos y el desconcierto más absoluto sacudieron con violencia a los habitantes del fuerte colonial súbitamente. Pesé a las advertencias de Allan Quatermain, ni siquiera su viejo amigo, el jefe del destacamento Mccoy llegó siquiera a imaginar lo que en verdad se les venía encima.
Los gritos de guerra de la carga de los Vikunga rompían por completo la calma de la noche y resonaba con virulencia por los alrededores.
Los hombres del fuerte corrían de un lado a otro, subiendo a los muros para repeler el ataque y reforzando las barricadas con sacos y con carros.
Quatermain maldijo por que los muros no fuesen excesivamente altos, pues no era habitual un ataque de esas características contra una fortificación colonial.
El teniente Sidwell alzó la mano y mando cargar a los tiradores, con el cazador inglés a su lado, con su rifle ya apuntando a la ingente masa de guerreros nativos que se desplazaban como una marabunta, rodeados por una anti-natural niebla que les daba un aspecto fantasmal, y sin duda, elevaba el miedo en los corazones de los civilizados ingleses, no habituados a un escenario similar.
La primera fila de soldados británicos soltaron una ráfaga de disparos contra las primeras columnas de Vikungas, que se derrumbaron, aunque su número parecía interminable y no se detenían ante los disparos de los rifles, los mosquetes y los revólveres.
La horda salvaje se desplegaba hasta donde alcanzaba la vista bajo la luz de las estrellas, volaron las lanzas y cayeron derribados un par de soldados.
        — ¡No cejéis! ¡Seguid disparando! —insistió Allan Quatermain mientras acertaba a un Vikunga en el torso.
De reojo miró a Umslopogaas se hallaba a  su lado, con su hacha preparado, con ganas de que llegase el combate cuerpo a cuerpo para poder usarlo. Esperaba que los deseos de su amigo no se cumpliesen, o estarían probablemente perdidos.
Para su sorpresa, más de un nativo se volvía a levantar tras recibir un impacto de los proyectiles, necesitando dos o incluso más disparos para que se quedasen completamente inertes ¿Qué era lo que estaba sucediendo?
 
Murudu contemplaba el asalto al fuerte con su consejera, la anciana Araye a su lado.
        —No podrán detenernos, la victoria será nuestra ¿no es cierto? —comentó el jefe guerrero de la tribu volviéndose hacía Araye.
La anciana sonrió con satisfacción mientras sus ojos se tornaban completamente negros.
        —La Diosa-Madre esta de nuestra parte, no lo olvides…
 
Edgar Mccoy coordinaba a sus hombres por el flanco trasero del fuerte, el más débil, y cuando los primeros Vikungas cargaron, los disparos ensordecieron la noche, apostados desde las barricadas de sacos y carros, Mccoy alzó su mano, empuñando su sable y con un gesto de su cabeza, ordenó que adelantasen el único cañón que tenían, de no mucho calibre, pero suficiente para hacer una buena defensa.
Cargaron el cañón y encendieron la mecha, el sonido de la explosión hizo que la tierra y el polvo saltasen por el aire, y varios Vikungas cayeron muertos o malheridos.
Antes de que se recuperasen, una salva de nuevos disparos hizo que la defensa de ese flanco se mantuviese firme.
Mccoy se preguntó cuántos serian realmente y si podrían aguantar las embestidas de los nativos antes de que viniesen los refuerzos.
Increíblemente, bien dirigidos por Mccoy, y con la ayuda de los consejos de Quatermain y Umslopogaas, el fuerte resistió ante la desesperación del líder de los Vikungas.
        —Son más valientes y resistentes de lo que imaginábamos, ¿estás segura de que el poder de la diosa está con nosotros? —preguntó Murudu contrariado, sin esperar respuesta de la anciana, sujetó con fuerza su lanza y puso en cabeza hacía el asalto de los muros.
Araye no dijo nada, pero cerró sus ojos y se concentró.
Cómo poseídos por un frenesí y un poder que desconocían, los Vikungas saltaron contra los muros e increíblemente, trepaban por los mismos, sus ojos se volvieron negros, sin pupilas visibles y en sus dedos crecieron unos espolones con los que escalaban sin problemas el muro.
Allan Quatermain fue el primero en darse cuenta de que subían como una marea de insectos hacia ellos.
 
Ilustración de Jacobo Glez
 

         — ¡No dejéis que lleguen arriba! ¡Fuego!
Los soldados británicos dispararon sus armas, y aunque alguno cayó, la mayoría seguían aferrados al muro, y comenzaron a penetrar las defensas y superar el muro.
Un Vikunga con el rostro desencajado y con espuma en la boca, atravesó el pecho de un soldado inglés con su lanza y lo arrojó al vacío.
Allan Quatermain pudo parar el primer golpe de su hacha de mano con su rifle, y entonces se dio cuenta de sus ojos, similares a los de un insecto.
Forcejeando, lo apartó a un lado, y soltando su rifle y sacando con rapidez su cuchillo, se enzarzaron en una feroz lucha cuerpo a cuerpo, Quatermain consiguió acuchillarlo en el abdomen, y este en su último acto, le dio un fuerte golpe con su hacha, con la suerte de que no le dio de lleno, pero le causó una brecha en la cabeza, que hizo que la sangre brotase con rapidez de la herida.
Todo comenzó a tonarse borroso, y pudo ver como Umslopogaas clavaba su mortífera hacha en el cráneo de un Vikunga, para después arrodillarse, interesándose por su estado.
        — ¡Macumazahn! ¡Macumazahn! —gritó el gigante africano.
La voz le parecía muy lejana al cazador inglés, cada vez se difuminaba, tornándose como si estuviese a universos de distancia.
 
Mccoy seguía defendiendo con ahínco el flanco, y de momento, las bajas eran aceptables y el enemigo no conseguía atravesarlo, hasta que inesperadamente, sucedió algo.
Dejaron de atacar. Los guerreros desaparecieron de su campo de visión, ante la sorpresa de los soldados ingleses, que se miraban con extrañeza unos a otros.
Y de repente, surgieron de la nada, un torrente de pequeñas y mortíferas arañas que asemejaban brotar de la misma tierra y atacarles.
Allan Quatermain caminaba por un extraño sendero, a su alrededor, la nada más absoluta, sin  ninguna referencia. ¿Dónde estaba? ¿Había muerto defendiendo el fuerte británico?
Quizás ya era hora de descansar, de que su merecido descanso llegase finalmente.
Y fue en ese momento, cuando fue consciente de que no se encontraba solo.
Unas figuras, cuyos contornos no eran definidos, como desdibujados le observaban.
Eran nativos africanos, poderosos y grandes, y cuyos rostros se hallaban cubiertos por pinturas que le daban un aspecto espeluznante.
Sus ojos le atravesaron analizándole, estudiándole y ¿juzgándole?
Una de las figuras se adelantó, era más anciano y una sabiduría se reflejaba en su semblante, se podría perder en sus ojos, tan viejos como el mismísimo tiempo.
El anciano abrió los labios… Y entonces, Quatermain abrió los ojos, y con un vendaje en la cabeza que le había colocado, se incorporó y miró a su amigo Umslopogaas.
        —Ya sé que lo tenemos que hacer, amigo mío, sé cómo podemos salir de esta…
Y justo en ese instante, los Vikungas irrumpieron en el fuerte, y el infierno se desató completamente.
 
Continuará…

 
 

domingo, 23 de diciembre de 2012

Podrán detener la Maldición de la Diosa Araña?

¿Podrán los protagonistas detener el poder de la maligna Diosa-Araña? Descubrelo en la Maldición de la Diosa Araña! el mejor regalo para estas navidades!!
Con gastos de envio gratis hasta final de año y ya con la opción de contrareembolso en la web!!
Ilustración de Jaime M. Rodriguez/ Color: S. Ramos
 
 
 

martes, 18 de diciembre de 2012

La novela ya en venta!!!

La Maldición de la Diosa Araña ya esta fuera de la pre-venta y oficialmente en venta en la web de Dlorean Ediciones y en tiendas como Cyberdark y en Amazon.es.
Y con gastos de envio gratis hasta final de mes en la web de Dlorean! corred a comprarlo ya!! y tened la compañia de Jonathan Baker, Walkyria y por supuesto la Diosa Araña en estas fiestas!!

 
En la web de Dlorean:
Y pronto en las librerias Shogun, Gigamesh y Norma Sabadell
 
 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Descubre los encantos de Walkyria...

Walkyria, misteriosa, sexy, letal, intrigante....¿Podrás soportar los encantos de la bella alemana? preparaté a descubirlo en las páginas de la Maldición de la Diosa Araña!!
Ya en preventa por sólo 11,95€ y gastos de envio gratuitos para toda España.
Ilustración de Karol Scandiu
 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Sigue a Jonathan Baker y Pete Spencer...

Los tesoros y misterios ocultos que descubrirán Jonathan Baker y su compañero Peter "Pete" Spencer, en las páginas de La Maldición de la Diosa Araña. Ya en preventa por sólo 11,95€ y gastos de envio gratuitos para toda España.

 
Ilustración de Jose Baixauli
 

lunes, 3 de diciembre de 2012

La Maldición ya recorre internet...

 
La Maldición de la Diosa Araña ya se encuentra tambien en la tienda virtual de libros Cyberdark. Y la verdad es que el verte en una tienda, de la que encima sueles comprar muchos de tus libros en compras de internet, es la leche y me sigue dejando anonadado. Como un niño con zapatos nuevos.
Y encima, si empiezas a ver que ya en diferentes blogs y webs importantes empiezan a hacerse eco de la próxima salida de la novela, pues uno empieza a emocionarse y a seguir sin terminar de creerselo.
 
Aqui hago un pequeño listado de los lugares donde han hablado del estreno inminente de la obra, mil perdones si me dejo alguno:
 
-Proyecto Pulp:
El estupendo blog dedicado al pulp en todas sus vertientes, con un excelente trabajo de Raúl Montesdeoca, no podia fallar.
 
-Infectados:
El mayor blog de zombies de españa y uno de los mejores blogs de referencia en lo literario, sigue atento todos los movimientos de la obra:
 
-Tierra de Bardos:
El blog personal del escritor Javier Pellicer(No os perdais su estupenda novela El Espiritu del Lince), la mete en sus recomendaciones de lecturas para estas navidades.
 
-Corazón Literario:
En el blog especializado en literatura, tambien han hecho referencia.
 
-Stardust:
La prestigiosa web Stardust.
 
-OcioZero:
En la web de Ociozero.com indican el próximo estreno
 
-El Antro de los vampiros y otros monstruos:
El fantástico blog del colega Carlos J. Eguren
 
-Reseñas Literarias:
El blog de reseñas de novelas y libros llevado por Amando Lacueva
 
-Hollow City: